
1/3/11
la redondez de la vida

15/9/09
! Al teatro !
Me encantan los acontecimientos en los cuales se mezcla todo tipo de gente, de todas las edades y de todos los estilos. Un buen ejemplo es
Mientras caminas entre las esquinas de las calles de esta población encuentras sorpresas inesperadas: circo, teatro, danza, malabares, acrobacias, payasos, música y demás expresiones artísticas. Además, cuenta también con espectáculos en determinados escenarios previamente preparados.
No me extraña que cada edición tenga más éxito que la anterior. Este municipio, durante unos días, se llena de una energía mágica que te llena todos los poros de la piel. Creo que hay varios factores que crean este clima tan seductor.
Por un lado, la cercanía de los artistas con el público. Ellos actúan a menos de
Además las calles del casco antiguo aportan cierto matiz antiguo que contrasta con los espacios abiertos de las afueras. Puedes ir cambiando, según te pida el cuerpo. Las callejuelas se llenan, sin abarrotarse, de familias, abuelos, jóvenes y adolescentes con muy buena predisposición a disfrutar y pasarlo bien.
Y muchas, la mayoría de las actuaciones, son gratis, que una es catalana y eso siempre gusta ;P ¡
Este ha sido el primer año que visito Tàrrega en sus días de Feria del teatro y me ha gustado muchísimo, os lo recomiendo! El año que viene volveré!



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27/8/09
el ritmo de la vida

Miro el faro como se apaga y se enciende, y se apaga y se vuelve a encender.
Parecido a un corazón.
Pq tampoco es eterno.
En el balconcillo de la habitación del hotel encontré una mesilla con un par de sillas. De esas de plástico blanco. Material muy exitoso en el ambiente turístico de costa playera.
Sentada frente al mar empieza la noche. Noche oscura de luna nueva.
Claro que con tanta farola encendida, pocas estrellas brillan.
La persona que me acompaña en este viaje está dentro tumbada, leyendo o durmiendo.
A mi izquierda, a lo lejos, están proyectando una película, “cinema a la fresca” lo llamamos aquí.
A mis pies pasean las parejas, las familias, los solitarios. Todos van paseo marítimo arriba, paseo marítimo abajo, charlando o comiendo helado. No se ve ningún grupo de jóvenes tomando botellón. Estarán en algún otro lugar más alejado, o en la playa.
A mi derecha se ve y se escucha lo mismo que a la izquierda, salvo el cine. Que, por cierto, muy habilidosos, han aprovechado un andamio de unas obras del Ministerio para colocar la pantalla gigante.
Y en frente y arriba el mar y el cielo. Grande, muy grande.
El faro sigue con su ritmo, ajeno a todo. O quizá sabe más de lo que nos pensamos. Él lo ve todo desde ahí y hace tiempo que vigila los 360 grados que abarca.
El perfil del Delta da forma a la silueta de una sombra un poco más oscura que el agua del mar. Parece que juegue a ser una pata de calamar.
Esta noche Venus brilla con un color especial que bien podrían ser pequeños destellos de todos los colores fundiéndose en blanco.
El faro sigue ahí, no se mueve. Me proporciona seguridad; no se irá.
El puerto del pueblo está distribuido en dos partes; el puerto pesquero con sus barcas de madera, las redes por el suelo y la lonja de venta de pescado que abrirá con las primeras luces de la madrugada.
En la otra parte, bastante más amplia, están elegantemente colocados los yates y demás embarcaciones de recreo y vela. Casi todas duermen.
El faro se enciende, se queda ahí un instante algo más largo que una respiración, y se apaga durante más tiempo. Finalmente, cuando parece que ya no vaya a dar más luz, se enciende de nuevo.
Me gusta sentir el calorcito corporal que desprendo tras una sesión de playa.
Esta mañana me ha sorprendido la temperatura del agua de aquí. Mucho más elevada que la de las playas a las que suelo ir, situadas a unos
Este verano he estado también en el interior, en tierras de secano. Además he subido a las altas montañas. Podría decir que he estado por todo el país; mi tierra; mi mar; mi casa.
Cercana al faro se ven unas luces rojas, menos intensas que las blancas.
Me pregunto a donde me llevará el destino ahora. ¿Dónde quiera yo? Yo no sé donde ir.
Creo saber qué es lo que quiero, pero no sé como ir hacia allí.
Así que mientras lo averiguo, cosa poco probable, disfruto de cada instante como se lo merece, como auténtico e irrepetible que es.

Si, es cierto. Me sorprende incluso estar tan bien mientras frente al cruce de caminos donde me encuentro decido hacia donde tirar.
Precaución y cautela. Vivir el presente. Mejor ir lenta.
Hipnotizada por el faro.
Se enciende y se apaga. El ritmo de la vida.
26/8/09
montañas
gràcia









15/7/09
6/5/09
9/12/08
¿medieval?
Este finde ha sido una locura, millones de personas han venido a ver el mercado medieval.
A decir que de medieveal no tiene NADA.
Se trata de paraditas de varias cosas tipo objetos, árboles y comida.
Sí que podemos encontrar algún artesano trabajando, pero la verdad, lo que abundan son las paraditas tipo mercadillo.
Eso si, los dependientes se disfrazan un poco y visten las paradas estilo marrón-granate-viejo-medieval.
En fin, yo no comprendo como puede ser que venga tanta gente...
Primero cola en la carretera (la C 17 totalmente colapsada ya desde granollers).
Luego cola para encontrar aparcamiento.
De nuevo cola para pasear y ver las paraditas. Aplastados por los de delante y los de detrás, intenten torcer el cuello y admirar lo que ofrecen las paraditas. Ni se le ocurra parar en plena corriente! Si desea comprar algo, busque una esquina, ancle bien los pies y resista los empujones. Se recomienda cambiar los billetes grandes para llevar suelto en el bolsillo (es más rápido).
Como hace frío, el cuerpo pide entrar en algún establecimiento y tomar algo calentito.
Pues cola también.
Al irse el sol, la temperatura baja radicalmente (por algo estamos en Vic...)
Entonces claro, cola para salir y cola otra vez en la carretera.
Aiiisss, ¿llegarán a casa de mal humor? o se lo habrán pasado bien y ¿volverán el próximo año?
Evidentemente yo me fui (como cada año), tengo terror a la muchedumbre, odio las colas y recién venida de Marruecos ya tengo el cupo de compras hechas.
Decidí bajar a la playa que estaba desierta salvo por mi hermana, una servidora y un par de parejas en pleno ataque de romanticismo.
Premià de Mar es mi antiguo pueblo, reviví momentos, me encontré a personas que hacía milenios que no veía, comí pescado y bebí vino blanco.
Además, el placer del 4-0 (no sé si ganaremos la liga, pero lo bien que lo pasamos desde hace unas semanas, esto no tiene precio!).
Vean las fotos que acompañan esta crónica y, por favor, dele una oportunidad a la ciudad de vic y visítenos un finde sin el mercado medieval ;D
Qué bien organizados, todos caminan por el espacio indicado. Por detrás del mercado no hay ni una alma...
26/11/08
la prisa mata, amigo
Bajo el lema “la prisa mata amigo” se esconde una tranquilidad sana. Aunque a veces sea por falta de organización, si te adaptas a su ritmo te aseguras viajar en paz.
Tomé el toro por los cuernos y fui a un país islámico; con mis prejuicios a cuesta.
A pesar de reafirmar las cosas que no me gustan, y que a priori ya conocía (como el trato a la mujer o el radicalismo religioso, por ejemplo), he conocido a personas maravillosas y he descubierto destacables cualidades que me han hecho abrir mi mente hacia una cultura diferente a la mía.
Y me doy cuenta de que en el fondo me recuerda a algo que antaño tuvimos cerca.
Los paisajes son diversos y preciosos.
Las gentes son solidarias, risueñas y te dan una bienvenida sincera.
Presento aquí algunas pinceladas. Sirvan como aperitivo de lo que quizá escribiré más adelante:
Breves notas de las fotos:
Salimos desde Girona, en un vuelo que parecía de bajo coste pero que resultó ser casi igual de caro que los demás
Lo bueno de volar a primerísima hora es poder deleitarse con la diversidad cromática del amanecer a vista de pájaro
A sabiendas que sólo conocería una pequeña parte del país, empecé el camino dispuesta a absorber todo lo que pasase cerca de mi


















