Bajo el lema “la prisa mata amigo” se esconde una tranquilidad sana. Aunque a veces sea por falta de organización, si te adaptas a su ritmo te aseguras viajar en paz.
Tomé el toro por los cuernos y fui a un país islámico; con mis prejuicios a cuesta.
A pesar de reafirmar las cosas que no me gustan, y que a priori ya conocía (como el trato a la mujer o el radicalismo religioso, por ejemplo), he conocido a personas maravillosas y he descubierto destacables cualidades que me han hecho abrir mi mente hacia una cultura diferente a la mía.
Y me doy cuenta de que en el fondo me recuerda a algo que antaño tuvimos cerca.
Los paisajes son diversos y preciosos.
Las gentes son solidarias, risueñas y te dan una bienvenida sincera.
Presento aquí algunas pinceladas. Sirvan como aperitivo de lo que quizá escribiré más adelante:
Breves notas de las fotos:
Salimos desde Girona, en un vuelo que parecía de bajo coste pero que resultó ser casi igual de caro que los demás
Lo bueno de volar a primerísima hora es poder deleitarse con la diversidad cromática del amanecer a vista de pájaro
A sabiendas que sólo conocería una pequeña parte del país, empecé el camino dispuesta a absorber todo lo que pasase cerca de mi








































