25/9/08

cara de boba

Una de las opciones para viajar es realizar un trabajo de voluntariado o cooperación, cómo queráis llamarlo.
En principio la idea está bien, ayudar a los demás es una buena decisión.
Estos días me he sumergido, bueno más bien sólo me he asomado, a estos proyectos.
Busqué proyectos activos, revisé los que se hicieron este verano, leí los comentarios de los voluntarios y reviví el viaje que hcie a Nicaragura hace tiempo. Cuando fui allí, estudiaba primero de pedagogía (aiis cómo pasa el tiempo) y el objetivo de nuestro campo era alfabetizar. Entusismada reuní el dinero necesario y me fui con un grupo de compañeros.
Aprendí muchas cosas, algunas terribles, otras preciosas. La verdad es que fue un viaje iniciático muy intenso y fue también mi primer viaje (sin papis).

Lo que ocurre es que han pasado años, y aquí este pececillo ha madurado y ha viajado más. Veo las cosas diferentes y, sobretodo,me cuestiono más las cosas con mi estupendo sentido crítico.

Leí, y recomiendo, EL ESPEJISMO HUMANITARIO, muy buen libro que resumo con:

Con una prosa heredera del mejor Ryszard Kapuscinski, Jordi Raich relata las paradojas de la ayuda humanitaria. El Espejismo Humanitario es, sin querer su autor pretenderlo, un proyecto nietzscheano, un intento de desmitificar el último valuarte de la conciencia occidental: la ayuda humanitaria.

Pero sin dar más vueltas voy directa al tema de este post.
Se me quedó esta cara:

Solicité información en algunas webs.
Me respondieron que analizarían mi perfil y que si encajaba:
"En breve estudiaremos todas las solicitudes recibidas y nos pondremos en contacto con aquellas personas que consideremos coinciden más con el perfil buscado."
Esto ya me pareció tremendo, ¡tenía que pasar una selección de perfiles!

Pero lo peor fue cuando recibí el siguiente mensaje:
"Lo primero que tienes que hacer es ingresarnos 165 euros. Entonces podrás asistir a los seminarios para conocer los campos de trabajo.
Si en 30 días no has encontrado tu lugar, te devolvemos el dinero (excepto 30 euros)."

No debemos confundirnos y creo que no deberíamos hacer un negocio de todo. Aquí lo dejo, que cada cuál tome su decisión y que aplique los adjetivos que le parezcan más adecuados a este tipo de organizaciones.

15/9/08

la reina del sáhara

El otro día soñé que un amigo se iba a la Índia y yo sentía unas ganas tremendas de irme con él.

De pronto me desvelé, miré por la ventana, era madrugada.

Siempre me ha fascinado la madrugada, esa luz mágica tenue y prometedora de un nuevo día que ya llegó.

Me senté y al recordar el sueño me dije a mi misma:
- Niña, ¿tienes ganas de irte de viaje?

- Si, muchas. El último viaje a una cultura lejana fue hace bastante tiempo.

- ¡Pues ahora tienes tiempo y dinero!

Así nació esta aventura que ay empiezo a vivir.
Claro que paralelamente sigo preprando opos e insertandome en el mercado laboral (vaya una libra soy yo...).

Hay que tener en cuenta las circunstancias de cada momento y de cada persona. A mi, aunque me guste estar sola, me da miedo irme a otro país completamente sola. Imagino cosas terribles que me pueden pasar y no me relajo lo suficiente. Quizá por este mismo motivo sería un buen ejercicio irme sola. Pero no, no me apetece.

Bien, opciones: viaje de trabajo solidario o cooperativo, viaje organizado en grupo, viaje en grupo espontáneo...

Otro día hablaré de los viajes solidarios, hice uno hace unos 10 años, cuando este movimiento empezaba. Creo que ha llovido bastante...

Lo estoy mirando a ver cuál me seduce más.

Por otro lado, lugar: hay varios destinos que me atraen pero, resumiendo, me llama el desierto. Ese paraje desconocido para mi, esos ojos negros profundos, la magia de las dunas, las especies aromáticas, la vegetación salida de la nada... SAHARA, cercano y misterioso.

Tal vez mañana cambie de opinión, tal vez no. Así estoy, voy con el viento, sin resistencia, viviendo las cosas tal como vienen, sin dejar nada de lado.

Termino con un poema saharaui:

DIAS Y DIAS

hay días en los que

duelen las pisadas del tiempo,

días en los que el mar parece

la lagrima de un dios melancólico,

el desierto una cicatriz

en las costillas de la tierra,

y el sol una lluvia de brasas.

Días en los que la esperanza se

cruza de brazos.

Pero hay días en los que

el tiempo es solo una sonrisa

que vuela,

días en los que se me antoja:

diluir en una paleta todos los colores

del arcoiris,

hacer un pincel de las plumas de una nube,

pintar un mundo sin eje y con varios polos,

y jugar a los dados con las esquinas cardinales.


9/9/08

Cambió mi mar

Pues aquí estoy, sentada en la biblioteca frente a mi nuevo portátil conectado a internet vía wi-fi.
Miro la pantalla, el síndrome de la página en blanco se adueña de mi. ¿Cómo empiezo? Ha pasado mucho tiempo, el ritmo de este blog era de nuevo post cada 2-3 días...

Una vez leí en un libro que el tio de la protagonista le recomendó empezar por el principio cuando se encontrase perdida.
Podría inventar alguna metáfora o una elipsis, pero seguiré la recomendación del tio de la protagonista.

***
Entré en el despacho contenta; era mi último día de trabajo antes de las vacaciones, los proyectos ya estaban traspasados y lo tenía todo coordinado y bien cerrado. Parecía pues que iba a ser un día tranquilo, dejar pasar el tiempo hasta las 13:30h y empezar las deseadas vacaciones.

Antes de las 10h de la mañana me llamaron al despacho del sir, entré sin llevar nada, nisiquiera un bloc de notas. ¿Para qué? Cualquier cosa que me dijeran cabía en mi cabeza sin necesidad de tomar nota. Por otro lado, cualquier pregunta sobre mi trabajo la podía responder sin consultar ningún documento.

Sentados uno al lado de otro estaban el director y el consejero delegado. Su distribución era un poco sospechosa ya que en reuniones de trabajo en las que hay comunicación, nos sentamos en forma de triángulo o círculo. En cambio, en reuniones informativas unidireccionales, la distribución es frente a frente (2 a 1 a su favor en este caso).

Tuvieron poca sangre fría y enseguida me dijeron:
- Tenemos malas noticias.

- Debido a los malos resultados económicos cerramos la empresa. Es una cuestión de números, las diferentes empresas de grupo diseminadas generan muchos gastos, trasladamos la oficina a Barcelona y reducimos a estructura mínima (caen los cuadros medios, se quedan los altos y los técnicos).

- Lo que te estamos diciendo es que te despedimos. (En catalán: estàs acomiadada)

Es curioso como puede cambiar la vida en un segundo. Ahora es así. Ahora ya no.
También divertido es el carrusel de pensamientos que discurre en ese segundo.
Creo que se me escapó una breve risa, de esas entre histéricas e irónicas.

Recogí un par de cosas personales, no en una caja de cartón marrón cómo ocurre en las películas americanas. Yo me lo metí en el bolso directamente, dejé el pc encendido, me despedí dejando la puerta abierta (nunca se sabe que puede ocurrir) y me fuí.

Entre mi mesa (ai, mi antigua mesa) y la salida me tendieron tres trampas. A saber:
- El director intentó que siguiera trabajando hasta mediodía.
- Otra directora me besó con los labios temblorosos y lágrimas en los ojos.
- El técnico sobreviviente me preguntó ¿qué tal estás?

Los sorteé con breves palabras, sin dramas ni recreos extras y salí hacia el pasillo.

¿Y ahora?

De momento me he pegado unas buenas vacaciones, ¡qué ya me las merecía!
Tras un buen verano, y con las pilas cargadas estoy cerrando temas que llevaban abiertos milenios y en cuanto al trabajo me planteo varias opciones; preparar opsiciones, volver al mundo de la pedagogía multimedia...

La verdad es que aunque de vez en cuando asoma el miedo para que no olvide, pero me siento feliz, libre, descansada y contenta.
¡Ya veremos que me propone el camino!