11/2/08

se tu el juez

El señor Pablo y el señor Alberto eran vecinos. Cada uno tenía una bonita casa con jardín, huerta y muchos árboles. Eran muy buenos amigos y todas las mañanas se saludaban antes de ponerse a trabajar en su campo.

Pero un día sucedió algo que no habían previsto.

Fue que los árboles que tanto el señor Pablo como el señor Alberto habían plantado cerca de la frontera de sus dos fincas habían crecido tanto que algunas ramas de los árboles del señor Pablo se extendían sobre la finca del señor Alberto y algunas raíces de los árboles del señor Alberto se extendían en el suelo del señor Pablo. Los dos se veían molestados por estas intromisiones que les estorbaban para su trabajo.

Un buen día, sin decir palabra, y pensando que estaba en su derecho para hacerlo, el señor Pablo cortó las raíces que invadían su terreno. El señor Alberto que vio aquello, pensó que también estaba en su derecho cortar las ramas que se extendían sobre su campo.
Pero el señor Pablo protestó y le dijo que no podía hacer tal cosa. El señor Alberto se quedó asombrado de que su vecino sí pudiera y él no y como es natural se defendió.

Si tú fueras el juez:
- ¿A quién hubieras dado la razón?
- ¿Por qué?
- ¿Cómo deberían haber hecho las cosas los dos vecinos?

8 comentaris:

la danza de la vida ha dit...

sinceramente a ninguno, los dos perjudicaron al unico inocente, EL ARBOL..

Anònim ha dit...

Hola arda, si yo fuera juez, según el articulo 592 del Código Civil, le daría la razón al Sr. Pablo que hizo lo correcto, en el caso del Sr. Alberto debía haber solicitado a su vecino que cortase las ramas se extiendan sobre su propiedad y no hacerlo el mismo.

Artículo 592

Si las ramas de algunos árboles se extendieren sobre una heredad, jardines o patios vecinos, tendrá el dueño de éstos derecho a reclamar que se corten en cuanto se extiendan sobre su propiedad, y si fueren las raíces de los árboles vecinos las que se extendiesen en suelo de otro, el dueño del suelo en que se introduzcan podrá cortarlas por sí mismo dentro de su heredad.


Las leyes no siempre son justas, pero el trabajo de los jueces solo es arbitrar si se cumplen o no.

Salut i força al canut ;)

Bito ha dit...

Pues yo estoy de acuerdo con LA DANZA DE LA VIDA, en la justicia siempre terminan pagándola los inocentes.

Medea ha dit...

:D que junten las casas y compartan la hipoteca..

Besitos wapa,

irene ha dit...

A ninguno, las cosas se hablan y se negocian. Y, por supuesto, en ningún caso perjudicar (como ya han dicho) a los pobres arbolitos.
Acudir a los jueces, en los casos muy, muy, muy extremos.
Besos.

thoti ha dit...

.. pues vaya amigos.. si que eran buenos que al menos contratiempo mira tú como se ponen.. menuda amistad más solida..
.. menos mal que no soy juez, que les digo cuatro cosas a cada uno.. :-)

C.C.Buxter ha dit...

Vaya, creo que llego un poco tarde... Joanet ha dicho la solución correcta desde un punto de vista legal. Nunca lo he sabido a ciencia cierta, pero la razón de ser de este artículo supongo que está en la propia idea que se tiene de la propiedad del suelo: se dice que el dueño no lo es sólo del suelo, sino de todo lo que hay por arriba y por abajo del mismo. Sin embargo, lo de ser dueño de todo lo que hay "por arriba" se matiza más y es más discutible (si no, podríamos impedir que los aviones pasasen por encima de nuestra casa, por ejemplo... aunque también que lo hiciese el metro), así que supongo que será por esto por lo que, antes de cortar las ramas, es necesario llamar a la autoridad imparcial.

El Código Civil está lleno de casos curiosos y obsoletos, más que nada porque se aprobó en... 1889. A mí el que más me gusta es el que dice que el dueño de un enjambre de abejas tiene derecho a perseguirlas, si se le escapan, por los terrenos contiguos al mismo. Aunque, eso sí, si los terrenos están vallados, necesita autorización del dueño.

PIPER ha dit...

Para mi el que actuo sin permiso, actuo mal. Sin embargo, yo arbitrar´´ia en pos del entendimiento de ambos vecinos y les haría ver qe los importante allí es la buena vecindad, pues si empezamos con el ojo por ojo mal futuro le veo al asunto.
Más allá de lo que digan las leyes, yo les intentaría hacer comprender que una buena solución para ambos sería compartir el 50 % de los frutos de cada arbol pues ambos se exceden de su terreno tranformando esa parte en propiedad del otro, así que los condenaría a compartir. Y si no les gusta para la proxima que planten sus arbolitos pensando y midiendo bien los fundos para no tener problemas con los terrenos lindantes.