11/3/08

Creo...

Creo en Dios. Creo en el poder de la naturaleza. Creo en las fuerzas cósmicas. Creo en el amor curativo como fuente de todo. Creo en la piedad, la humildad, el respeto, el compartir, … Creo en los valores cristianos, en los budistas y en tantos otros, incluso creo en las palabras de los libros Sagrados.

Pero no creo en la Iglesia, ni la Católica, ni la Musulmana, ni ninguna institución que se sirva del Poder otorgado por Dios para establecer una jerarquía e intentar manipular a las personas de a pié para ganar más Poder.

Tampoco creo que en nombre de Dios se pueda hacer una guerra o matar a alguien (para mi es totalmente contradictorio seguir el amor de Dios y hacer daño al mismo tiempo).

Y ¿por qué?
Pues muy sencillo, no me gusta como aplican sus interpretaciones de los textos Sagrados. No estoy de acuerdo con que decidan a su favor según vayan los vientos. Sí que me parece bien que se actualicen las cosas, los tiempos van pasando y las situaciones cambian.
Sin embargo, sólo adaptan aquello que les interesa, en cambio, para otras cosas se mantienen aferrados hasta la médula.

Voy a poner algunos ejemplos de pecados y cosas prohibidas que no comprendo, que no entiendo cuál es el origen, que me producen cortocircuitos:

- Lo más reciente es el pecado por contaminar. Está bien que la Iglesia se sume al carro del cambio climático, todo lo que sea proteger a la Tierra (madre de todos) está bien. Pero de aquí a que contaminar sea un pecado… lo lamento, pero es que me da risa… ¿Es que la inexpugnable ciudad del Vaticano no contamina? ¿O es que ellos son entonces los primeros en pecar?

- Por otro lado, llevamos la obsoleta regla que determina que las mujeres no pueden dar misa. ¿Y eso? No me dirán que las mujeres (pecadoras ya desde el principio de todo, etiqueta que llevamos desde hace años) no tienen capacidad de comunicar a los fieles las palabras de la misa, que no pueden llevar por el buen camino a los feligreses de su comunidad. Sobre este tema, que se lo plantearon no hace mucho, decidieron que no: las mujeres NO pueden dar misa. Venga, y ahí nos quedamos tan anchos.

- Otro ejemplo irreverente (para mí): los sacerdotes no pueden tener esposa ni hijos. Pero ¿cómo?, resulta que un señor casado y con su familia pierde la fe en Dios, ¿porqué si te entregas a Dios no puedes amar a nadie más?

Y tantos más que ahora no voy a citar debido a la extensión de este post.

Mi concusión es esta: Dios (o como lo quieras llamar) nos ama, nos ayuda, nos protege, vive dentro nuestro y dentro de todas las cosas, Dios es algo bueno y nunca es algo malo.
La Iglesia es otra cosa...

nota: si alguna persona le molesta este texto, le pido disculpas. Sin embargo me reafirmo en mi opinión, consciente que puede provocar tensiones en otras personas, pero ejerciendo el derecho a la libre expresión.

7 comentaris:

la danza de la vida ha dit...

Yo tampoco creo en ninguna iglesia, más bien diria en las personas que diriguen la iglesia, los templos, o centros donde se reune la gente de buena fe a orar con el corazón lleno de amor están cargados de tanta energía que entrar en ellos es entrar en contacto con el amor universal, ese es mi dios, la energia del amor universal, amor incondicional, amor sin etiquetas, amar de corazón a corazón puro a corazón puro, de bodhichita a bodhichita, como dirian los budistas...
Pecados? creo que el único pecado real es la falta de respeto hacia el otro, cuando agredes, matas, mientes, torturas a alguien le estás faltando al respeto de su alma, de su vida de su ser....
Diria tantas cosas de lo que siento hacia mi Dios, hacía ese dios, sin rostro, sin manos, solo como fuente de energía amorosa que se encuentra en todos los corazones, en todos los lugares....pero no puedo decir nada, por que esa energía solo se siente...se palpa...se cree...se vive...

Anònim ha dit...

Yo me considero católica pero estoy muy de acuerdo en las manipulaciones que la iglesia maneja y las cuales no comparto, como no comparto la explotación que muchas religiones hacen con sus ingenuos creyentes. La ignoracia hace que esto se de.

Un abrazo para tí!

Medea ha dit...

Amén. ;)

thoti ha dit...

.. estoy de acuerdo con lo que dices, Arda..

.. un beso desde mis colinas solitarias..

C.C.Buxter ha dit...

Yo soy agnóstico, o sea que creo en pocas cosas... soy un mar de dudas. Está claro que lo de pecar por contaminar (¡incluso por ser excesivamente rico!) suena a chirigota, sin embargo no estoy tan de acuerdo cuando te refieres a la prohibición de que los sacerdotes se casen.

A mí, obviamente, me importa un pimiento si se casan o no, pero si uno se hace cura, sabe cuáles son las reglas de la Iglesia; reglas que, por otra parte, a los no fieles no nos afectan para nada. Si pedimos con razón que la jerarquía eclesiástica no se entrometa en cosas que no le incumben, creo que igualmente los que no somos católicos tenemos que respetar ese tipo de normas... por muy absurdas que nos parezcan.

arda ha dit...

cc buxter: sí, se supone que si te metes a cura ya sabes las reglas... pero el tema es si un señor casado tiene menos capacidad de ejercer que uno soltero... Yo, tengo mis dudas!

tod@s: besotes de colores, del color que sea... ;D!!

Javier Pellicer ha dit...

no podría estar más de acuerdo contigo. Dios sí, Iglesia... si fuera menos hipócrita...