11/1/08

el relato sin título

(El resto del relato ha sido despublicado, si alguien quiere el final que me diga una dirección y se lo envío...)
Había una vez, una casa con muchas puertas; unas se abrían dejando entrar el aire fresco, otras se cerraban negándolo todo. Tal vez al día siguiente sucedía al revés, las abiertas se cerraban y las cerradas se abrían.

Esas puertas eran muy diferentes; unas eran de madera, nobles y robustas. Otras de hierro frío y resistente. Unas pocas eran de plástico, livianas y algunas de cristal transparentes y sinceras.

A menudo la casa estaba llena de gente, personas que habían elegido una de las puertas y que vivían felices o amargados, según tuviesen sus puertas abiertas o cerradas.

Un día, ella decidió cambiar su puerta por una ventana; ya no podía salir de la casa, sólo asomarse.

Pero ya le iba bien, tomaba el sol, le llegaba el aire, podía ver los paisajes, oler las flores, no necesitaba más.

Tampoco ya nadie entraba a verla, como mucho de lejos le hablan pero siempre sin entrar en su habitación.

¿Por qué lo hizo? ¿Por qué no eligió cambiar su puerta por otra de otro material? ¿Por qué una ventana?

Quizá… ¿Quieres continuarlo?

7 comentaris:

Fossil ha dit...

Ayer leí un trocito más que ahora no ta.. Me gustó bastante esa continuación espero que la vuelvas a poner..
La mía: Bienvenido a la republica independiente de tu hogar. Es bueno saber lo que se necesita y de las cosas que se pueden prescindir; Sus circunstancias le hicieron creer que no necesitaba salir al mundo que con observarlo bastaba.. Durante mucho tiempo permaneció entre las cuatro paredes con su ventana de par en par, hasta que se dió cuenta que afuera algo había cambiado, que su vida no había mejorado, que los de afuera parecían más alegres que ella, que ya no necesitaba la proteccion de esa ventana, y dicidió que aquel día echaba de menos a los suyos, echaba de menos abrazos y caricias; y tuvo que admitir que estaba equivocada. Cogió una silla y la utilizó de escalera para salir por la ventana. Nada más verla sus vecinos fueron a saludarla, todos contentos de verla afuera de nuevo, Despues tuvo que disculparse porque necesitaba salir corriendo hasta el campo para respirar aire en exceso. Sonrío ampliamente y comprendió que de nuevo necesitaba además de una ventana una bonita puerta de madera noble, para elegir puerta o ventana según le fuera el día.

arda ha dit...

fossil: sí, ayer el relato era más largo, pero he pensado que me gustaría conocer como lo continuaríais vosotros... Prometo publicar el original pronto!
Tu relato es positivo, me gusta, ella se toma un descanso y luego sale reforzada y llena de amor!

Un abrazo!

Anònim ha dit...

Yo lo titularía "La jaula de oro".

No paso a esa casa ni "jarto de vino". Yo me quedo más bien con la siguiente frase:

"El secreto de la felicidad no esta en hacer siempre lo que se quiere sino en querer siempre lo que se hace."
-Leon Tolstoi

C.C.Buxter ha dit...

... quizá había llegado a ese punto de la vida en el que uno quiere conocer sólo a una persona: a sí mismo. Y, para eso, a veces hay que cerrar las puertas y, simplemente, contemplar.

Anònim ha dit...

Qué preciosidad de texto y qué ciertas y reales tus puertas, esas que se cierran al vacío y las que se abren a nuevos horizontes.Un saludo!!!

Bito ha dit...

Creo que continuaría el relato como siguen los cuentos: ella permanecería años y años en esa habitación de una única ventana, la cual, con el paso del tiempo se iría ensuciando hasta no dejarla a nada ni nadie, y tampoco los demás la verían a ella, y con el correr del tiempo los de fuera simplemente verían una ventana sucia, olvidando que allí habitaba una dama, una dama triste y asustada que aún espera, o quizás ya ni eso.

Por su puesto en mi cuento también habría un principe encantado, pero ni sería hermoso, ni vendría a caballo, ni lucharía por salvar la vida. A mi principe lo arrastaría allí su mala suerte, su ceguera quizás, y rompería la ventana tras un tropezón, por pura torpeza o quizás maldad. Y cuando la encontrase quizás no se enamorara inmediatamente de ella, quizás más bien entrara a robarla, pero el hecho de dejar pasar el aire fresco tras él serviría para que ella recordase lo que fue un día, antes de que se encerrase entre cuatro paredes.

Y bueno, de momento aquí lo dejaría, para no acaparar la historia y que la continuara otro.

C.C.Buxter ha dit...

No irás a dejarme con la intriga, ¿verdad? Creo que ya te sale la dirección, pero por si acaso, y ahora que no nos lee nadie, puedes enviármelo a carferes21@hotmail.com.